República Dominicana.–En un país agobiado por problemas como la inseguridad, el alto costo de la vida, el desempleo y las deficiencias en servicios básicos, resulta preocupante que el debate político vuelva a girar en torno al espectáculo y no a las propuestas.
La circulación en redes sociales de un vehículo con la imagen de Santiago Matías (Alofoke), identificado como supuesto candidato presidencial por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), ha reavivado la discusión sobre las campañas anticipadas y el uso de la popularidad digital como plataforma política.
Aunque hasta el momento no existe un anuncio oficial de una candidatura presidencial por parte del comunicador, la promoción que realizan algunos de sus seguidores vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: la legislación electoral parece perder fuerza frente al poder de las redes sociales y la búsqueda constante de notoriedad.
La democracia no puede reducirse a tendencias, «likes», memes o transmisiones en vivo. Gobernar una nación exige preparación, visión de Estado, respeto a las instituciones y compromiso con el bienestar colectivo, no únicamente influencia mediática.
Si la política dominicana continúa convirtiéndose en un espectáculo permanente, el riesgo es que los ciudadanos terminen eligiendo personajes antes que proyectos de nación. La República Dominicana necesita un debate serio sobre sus problemas y soluciones, no una competencia por quién genera más ruido en internet.
La historia ha demostrado que una campaña llamativa no garantiza un buen gobierno. Al final, quien paga las consecuencias de las decisiones políticas improvisadas es siempre el pueblo dominicano.
Redacción Editorial/Bohechiodigitalrd

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