5 de mayo, 2026

Mario Redondo «Hoy salgo convencido de que no tendré una forma de reparar lo ocurrido»

Santo Domingo, RD.–Mario Redondo Llenas habló este martes a su salida del Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Hombres, luego de cumplir una condena de 30 años de prisión por el asesinato de su primo, José Rafael Llenas Aybar, ocurrido en 1996. 

Durante un breve encuentro con la prensa en las afueras de Najayo, Redondo Llenas aseguró que no tenía intención de evadir a los medios y que ofrecería unas palabras antes de responder posibles preguntas. 

En su intervención, estructuró su mensaje en tres ideas principales: arrepentimiento, respeto y vocación de servicio. Expresó que su arrepentimiento “no es algo nuevo”, señalando que durante todos estos años ha pedido perdón a Dios de manera constante como una forma de sobrellevar el peso de su conciencia. 

Asimismo, reiteró sus disculpas a su familia, a las víctimas directas de sus actos y a la sociedad en general. El exconvicto manifestó respeto por el dolor causado, por quienes sufrieron las consecuencias de sus acciones y por las instituciones que, según dijo, actuaron en respuesta a la exigencia de justicia. 

En ese sentido, afirmó que sale en libertad con una vocación de servicio, con la esperanza de que el tiempo vivido en prisión no haya sido en vano. Indicó que durante su reclusión reflexionó profundamente sobre sus actos y trabajó en su transformación personal. 

Redondo Llenas explicó que participó en procesos educativos dentro del sistema penitenciario, desde programas de alfabetización hasta estudios universitarios. 
Señaló que se desempeñó como estudiante, facilitador y guía para otros internos, además de involucrarse en labores agrícolas, donde encontró sentido en el trabajo productivo. Agregó que completó estudios en Derecho, así como formación en otras áreas académicas. 

No obstante, enfatizó que estos logros no borran el daño causado ni pretenden justificarlo, sino que evidencian un proceso de cambio. Reconoció que no existe una forma de reparar completamente lo ocurrido, pero aseguró que asume el compromiso de vivir desde la responsabilidad y el servicio. 

En ese contexto, indicó que aspira a colaborar en espacios académicos, profesionales e institucionales donde su experiencia pueda aportar a la mejora del sistema penitenciario y a la sociedad. 

Finalmente, agradeció a las personas que lo acompañaron durante su proceso, incluyendo familiares, educadores, personal penitenciario y comunidades de fe, destacando que su apoyo fue clave en su proceso de transformación. “Estoy aquí con respeto, humildad y disposición de escuchar, responder y seguir aprendiendo”, concluyó.

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